LOS INCISIVOS CUENTOS DE MARTHA CECILIA RUIZ: “Familia de Cuchillos”

 

portada
En noviembre del año pasado se presentó en Managua el libro “Familia de Cuchillos” de Marta Cecilia Ruíz. Como lo indica su título, la escritora escribe con la punta aguda y el filo hiriente de esa herramienta domésticas para darnos en veinte y siete narrativas breves, sus finos y tajantes cortes que, con delicado humor e ironía denuncian las violencias e injusticias que viven las mujeres.

ECOS DE LOBA, presenta el prólogo escrito por Marianela Corriols (escritora y presidenta de ANIDE), que nos invita a saborear este plato original y colorido de Marta Cecilia. Al final, presentamos algunos de sus micro relatos. El libro estará disponible en Nicaragua a partir de abril. Se puede comprar en Amanzon, mediante el enlace siguiente: Amazon.com
https://www.amazon.com/Familia-cuchillos-Spanish-Martha-Cecilia/dp/1536853283/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1470887790&sr=1-1&refinements=p_27%3AMartha+Cecilia

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE MATILDA O EL FILO DE LAS PALABRAS

Por Marianela Corriols

No sé exactamente en qué circunstancias, el ilustre Carlos Martínez Rivas (CMR) le dijo una vez a Martha Cecilia Ruiz: ─Vos no te deberías llamar Martha, te deberías llamar Matilda─. En qué Matilda estaría pensando Carlos ya no lo sabremos y solo podemos especular sobre sus razones para renombrar a Martha Cecilia con un nombre distinto al que le fue dado por sus padres. Matilde proviene del germánico Matilde y significa fuerte o poderosa en el combate, siendo este nombre muy popular antes del siglo XV. Pero también Matilde es Mafalda en portugués e italiano y ya sabemos todo lo que puede decir Mafalda. Y es así que hoy edito e introduzco los cuentos de Martha-Matilda.

Cuando leí el título de la obra, Familia de Cuchillos, lo primero que vino a mi mente fue el filoso envés de las palabras, Y cuando fui leyendo cada uno de los cuentos, resultaba evidente que había filo por todos lados. Un filo cotidiano que encontramos en las vidas de todas las mujeres, las niñas, las adolescentes, las jóvenes, las adultas, las ancianas. Un filo que huele a revuelo, a crítica, a ironía, a sangre, a amor, a desamor, a vida y a muerte. Los microrrelatos, relatos breves y cuentos se han ido ordenando in crescendo, disparando poco a poco su carga de palabras. Los une la temática de los roles y las inequidades de género que afectan principalmente a las mujeres, con su gran carga de violencia.

En ellos, a rato asoma la nota periodística, a ratos la veta poética, como en el exquisito Pájaro de Cenizas, pero sobre todo salta sobre nosotros una narradora irónica que no sabemos si se burla o sangra por las múltiples heridas que la vida infringe a sus personajes, que, aunque quisiéramos pensar que son productos de la imaginación, sabemos que son reales. Basta leer o ver las notas rojas de los medios de comunicación de hoy en día para tener una dosis más que suficiente de la realidad, difícil de creer, cuando esta supera con creces la ficción. Encontramos la ironía sangrienta de la despechada en Accidente, la vida desesperanzada de la adolescente abusada en Cuerpos Perdidos; la doble moral religiosa en El Rito. El recurso de animalizarse está presente en La Maestra de Circo, Desde el Cautiverio y Liwa Mairin Tara, permitiendo que los personajes expresen su ferocidad, su libertad o prisión.

Martha-Matilda da permiso a sus monstruos íntimos, como en La Pequeña niña Ogra, de ser ilimitadamente transgresores. Pero es en las relaciones de pareja  donde se expresa con más fuerza la crítica feroz a los roles de género: El Manual de la Buena Esposa; las relaciones mal avenidas que terminan en amores mortales en El Velorio, Cromos y Brutalidad; las infidelidades y traiciones en Dela Vida en Redes 2, Inglés para Principiantes y Rompecabezas; el abandono de la pareja en Tres Minutos y Doce Segundos; la trangeneridad en Sueño y Memoria; y la rufianada en De la vida en Redes.

El Canto Decembrino para Jóvenes Doncellas y sus Amantísimos Pretendientes es un relato épico a la indiferencia masculina ante la entrega de la mujer.  En la ausencia de las Bases, la mujer deambula entre el suicidio y la locura; en El Biombo, las mujeres vulnerables se encargan de impartir justicia de propia mano; y el legado doloroso de la guerra, se refleja en El Silencio.

En cuanto a los cuentos largos, Familia de Cuchillos nos ofrece un final inesperado; Desnudos con Leica nos lleva a un viaje surreal, y las Memorias del Club chino de Bluefields…hay que leerlas.

En este primer libreo de cuentos, aparece la fuerte Martha-Matilda, vislumbrada por Carlos Martínez Rivas, con una espada desenvainada e irónica apuntando a todos los flancos débiles de la doble moral, la inequidad y la violencia de género. Nos estremecemos al pensar que, en algún universo paralelo, ella pudiera no haber escrito estos cuentos.

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Algunos de los microrelatos

 CANTO DECEMBRINO PARA JÓVENES DONCELLAS Y SUS AMANTÍSIMOS PRETENDIENTES

Me duele el pecho, dijo la mujer en la cama. Tratá de ser normal, dijo el hombre y le dio la espalda.

Al reconocer que se acercaba su hora ella abrió su pecho y sacó uno a uno sus dolores, les hizo espacio en la zapatera, los acomodó en fila. Quién sino la buena esposa sabe que hay que dejarlo todo en orden, incluso las penas.

La interrumpió el esposo, tengo sed le dijo. Ella le dio su agua. Él la bebió toda y fingió dormir.

La mujer siguió con su tarea. Del esternón abierto sacó algunos cuchillos, un pez sierra y dos o tres dientes de tiburón. Es que soy nicaragüense, se justificó ante el Ángel de la Muerte.

La sangre salió a raudales de aquel pecho abierto, colada por sus pulmones, era una sangre celeque tipo mango verde y rala como agua que sale al lavar el arroz, así le parecía sobre todo la que salía por sus pezones, por su vagina y hasta por las uñas de sus manos tristes.

Al despertar, el viudo se quejó de las sábanas manchadas, molesto. No había quien las lavara.

 PÁJARO DE CENIZAS

Un pájaro bebió de mi vaso. Fue cuando el agua pasaba por mi garganta que lo supe y aquel universo de la laguna de cenizas se apoderó de mí. Entonces fui dueña del cielo. Contemplé el ramillete de cráteres y lagunas llamado Managua. Y vi a una mujer en una terraza al borde de Nejapa, de pie, solitaria, creyendo que vive, que vuela, que escribe y que al caer la tarde calma su sed.

 LA MAESTRA DE CIRCO

Vine al circo por una ordenanza de la Secretaría de Educación de México para garantizar que todos los niños y las niñas de los espectáculos ambulantes ejercieran su derecho a la educación. Desde el comienzo todo me fascinó, especialmente los animales y los pectorales de uno de los trapecistas.

De día los trajes de las bailarinas pierden su glamour, una se da cuenta de la tristeza de los animales y del desvelo en el rostro de las criaturas que la noche anterior sonreían y se tomaban fotos con el público. El mal humor se apodera de los payasos. El calor bajo las carpas y en las casas rodantes es insoportable.

El trapecista siempre fascinante. Lo seguía con la mirada todas las noches, sobre todo en las presentaciones especiales cuando hacía de mago y domador de fieras. Una noche nos hicimos amantes, no hubo palabras sólo magia y pasión. Todo iba bien hasta la mañana siguiente, cuando entré en mi jaula. Y desde entonces espero esas ocasiones especiales para hacer mi papel de fiera amaestrada.

 DESDE EL CAUTIVERIO

Siendo niña fui expulsada de la casa de mis primeros dueños. Por más que lloré, imploré y pedí perdón de rodillas, la ofensa estaba consumada y fui entregada al nuevo amo. A la soledad y miedos de la infancia se sumaron el dolor, la humillación y el quebrando de espíritu.

A la primera oportunidad hui, corrí a medianoche por caminos y plantaciones hacia el único sitio que conocía, pero mis antiguos amos se negaron a recibir a una fugitiva. A pesar de la sangre, ni siquiera preguntaron por mis heridas. Llamaron a mi dueño quien supo imponerse y encontró la manera de desarmar mis anhelos. Asumí mi lugar y mi silencio.

Con el tiempo comprendí que para mi amo sus acciones hacia mí no constituyen ofensas ni humillaciones, pues no se supone que yo sienta. Incluso llegué a creerlo. No lo noté hasta que una de las hijas del amo me preguntó por qué yo no lloraba.

De una esclava doméstica se espera que además de ser obediente y hábil cocinera, cante y sirva con alegría y así lo hice. A veces llegaban aires de libertad, noticias de cambio que pronto se disipaban ante el incremento de las voces que decían que allá afuera el azote, la muerte y el fierro te alcanzan más rápido y con mayor fuerza.

Hoy el amo me ha prometido un par de zapatos nuevos. Me pregunto si algún día llevaré los zapatos en las manos y correré hacia la libertad o me entregaré a la muerte.

Y así, al caer la tarde en cualquier casa de Managua una mujer resume veinticinco años de matrimonio.

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SOBRE LA AUTORA:  Martha Cecilia Ruiz, nació en Managua en 1972). Graduada de Periodismo por la Universidad Centroamericana UCA, ha sido reportera, presentadora y editora de radio, TV y prensa escrita, es consultora en Comunicación y Derechos Humanos. En los años noventa empezó a publicar poemas y cuentos breves que se encuentran dispersos en medios impresos y digitales, y se encuentran incluidos en varias antologías y publicaciones colectivas en Nicaragua, México y EEUU, como:

  • Antología “Mujeres Poetas en el País de las Nubes”. Centro de Estudios de la Cultura Mizteca. México, 2008.
  • “De Azul a Rojo. Voces de poetas nicaragüenses del Siglo XXI”. Selección de Luis Alberto Ambroggio. Managua, 2011.
  • “Nosotras también contamos. Muestra de Narrativa” ANIDE. Managua, 2013
  • “Esta palabra es nuestra”. ANIDE. Managua, 2014.
  • “Hermanas de tinta. Muestra de poesía multiétnica de mujeres nicaragüenses”. ANIDE. Managua, 2014.
  • Antología “Cuentos nicaragüense de ayer y hoy”. Lacayo, Chamorro César y Valle-Castillo. EEUU, 2014.
  • “99 Palabras de Mujer. Microrrelatos y otras especies”. Marianela Corriols editora. Managua, 2016.
  • Es miembro de la Junta Directiva de ANIDE.

 

 

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